Ya he hablado extensamente sobre varias señales del lenguaje corporal que podrían estar socavando tu confianza. Y, es cierto, a menudo, lo que no decimos habla incluso más fuerte que nuestras palabras.

Pero, ¿qué pasa con esas cosas que no necesariamente se clasifican como lenguaje corporal?

Hay muchas otras señales no verbales que no se relacionan con su postura y movimientos, como su tono o incluso su velocidad del habla, que podrían estar traicionando esa fachada tranquila, fría y serena que está haciendo todo lo posible para mantener.

Ya sea una gran reunión, una presentación o simplemente una conversación con alguien a quien admiramos, todos queremos parecer pulidos y confiados. Pero, a veces es más fácil decirlo que hacerlo.

Haz tu mejor esfuerzo para evitar estas cinco señales no verbales, y te verás seguro de ti mismo, en lugar de asustado y tembloroso.

1. Elevar su tono

¿Alguna vez has conocido a esas personas que parecen presentar cada declaración como una pregunta? Elevan el tono de voz al final de cada oración, haciendo que suene como si estuvieran preguntando en lugar de decir.

Desafortunadamente, las mujeres caen en esta trampa con mucha más frecuencia que los hombres. Pero eso no quiere decir que no pueda pasarle a todo el mundo.

Para presentarte como seguro, debes sonar como si tuvieras cierto nivel de autoridad y credibilidad. Y terminar cada una de tus oraciones con esa inflexión ascendente definitivamente no te ayudará a sonar seguro de ti mismo.

Sea consciente de su tono, particularmente al final de sus frases, y sonará seguro, en lugar de conjetura.

2. Usar palabras de relleno

Sabías que esas molestas palabras de relleno tenían que aparecer en la lista en alguna parte, y aquí están. Por supuesto, estos incluyen esas pequeñas palabras vacías como «me gusta» y «umm» que estás acostumbrado a escuchar en cada oración.

Pero, hay muchos otros que encajan en esta categoría también. Justo el otro día, tuve una conversación con alguien que parecía terminar cada afirmación con un «Ya sabes».

Estas palabras de relleno sirven como distracción y también hacen que parezca que estás dando tumbos en la conversación. Estás ganando tiempo en un esfuerzo por averiguar exactamente lo que quieres decir.

Entonces, sepa cuál es su punto, y luego trate de eliminar ese desorden y use la menor cantidad de palabras posible para llegar allí. Haz eso y sonarás completamente equilibrado, sin mencionar que es inteligente.

3. Olvidarse de respirar

Recuerdo claramente una presentación en la que me senté, donde el orador parecía olvidarse de cómo respirar. Podía pronunciar varias oraciones lo más rápido posible y luego hacía una pausa para una gran respiración entrecortada.

Hizo que toda la audiencia se sintiera incómoda, e incluso me encontré sin aliento varias veces mientras lo miraba.

Contener la respiración es una reacción aparentemente subconsciente y natural cuando nos sentimos nerviosos o asustados. Por lo tanto, trate de recordarse a sí mismo que debe respirar cuando lo necesite.

Después de todo, ponerse azul en la cara durante esa gran reunión no le hará ningún favor.

4. Hablar demasiado rápido

¿Una forma segura de darte algo de tiempo para respirar? Haciendo un esfuerzo por hablar más lento, mucho, mucho más lento.

Todos tenemos la tendencia de acelerar significativamente nuestro habla cuando nos sentimos aprensivos. Esto no solo lo hace difícil de entender, sino que también hará que sea difícil encontrar el tiempo para respirar profundamente de lo que acabamos de hablar.

Haz tu mejor esfuerzo para ralentizar tu discurso. Puede parecer un poco antinatural al principio, pero te sorprenderá lo mucho que te ayuda.

5. Riendo

Lo entiendo: algunas cosas son graciosas y, sin duda, merecen una risa sincera. Pero, si usted es una de esas personas que tiende a reírse cuando está nerviosa, tendrá que mantener esto bajo control.

La risa nerviosa es bastante común, y en realidad es solo tu intento de llenar el silencio lo que te hace sentir incómodo.

Cuando te sientas tentado a soltar una pequeña risa, simplemente haz una breve pausa. El silencio no siempre es algo malo. Y, en la mayoría de los casos, es mucho mejor que una risa constante e innecesaria.

Todos hacemos nuestro mejor esfuerzo para sonar lo más seguros posible. Pero, a veces, nuestros cuerpos nos traicionan: nuestras señales no verbales se precipitan y socavan nuestra seguridad en nosotros mismos.

Manténgase alejado de estos cinco hábitos de comunicación comunes que lo hacen parecer nervioso, y seguramente se presentará como tranquilo, fresco y sereno.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

5 hábitos de comunicación que te hacen parecer nervioso

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