El liderazgo, desglosado en su forma más básica y práctica, se puede definir como la satisfacción de las necesidades de las personas y su desarrollo hasta su máximo potencial.

Cuando los empleados no se desarrollan y no tienen satisfechas sus necesidades para hacer bien su trabajo, experimentan baja moral, dejan de preocuparse y dejan de intentarlo.

Para revertir los efectos del mal liderazgo, cuando la goma se encuentra con el camino, estos son cinco de los malos comportamientos de liderazgo más comunes que he encontrado como entrenador ejecutivo a lo largo de los años.

1. No reconocer a las personas por hacer un buen trabajo.

Gallup ha encuestado literalmente a millones de empleados en todo el mundo y descubrió que las personas que reciben reconocimiento y elogios regulares aumentan su productividad individual, aumentan el compromiso y es más probable que permanezcan en su organización. Además, reciben puntajes más altos de lealtad y satisfacción de los clientes y tienen mejores registros de seguridad y menos accidentes en el trabajo.

2. Faltar al respeto a los empleados.

En una encuesta de 2020 realizada por ResumeLab sobre qué hace que alguien sea un mal líder, se encontró que un alarmante 72 por ciento de la población encuestada fue tratada de manera grosera o irrespetuosa por parte de un jefe. Además, casi el 70 por ciento de los encuestados fueron criticados frente a sus compañeros y el 83 por ciento de ellos se sintieron mal por ello. Finalmente, y quizás el peor caso de todos, un sorprendente 42 por ciento de los malos líderes culparon a otros por sus fallas, lo que el 84 por ciento de los empleados consideró injusto.

3. Falta de comunicación efectiva.

En mi trabajo como entrenador de líderes, los problemas de comunicación son comunes. Demasiado, no lo suficiente, se envían mensajes incorrectos. Cualquiera que sea la forma en que se presente, la mala comunicación puede afectar la moral laboral, desvincular a sus empleados y dejar insatisfechos a sus clientes. Cualquiera que sea el caso, una cosa debe quedar muy clara: la comunicación, ya sea interpersonal u organizacional, es una necesidad para el éxito.

4. Falta de integridad.

Cuando se toman decisiones cuestionables por ganancias financieras o beneficios personales, los empleados lo saben. Y si lo saben, ya perdiste la batalla por el respeto. Pero si predica con el ejemplo y muestra integridad en la toma de decisiones, eso dice mucho sobre usted, el líder. Quién eres como persona en relación con los demás determinará en última instancia tu nivel de éxito.

5. No brindar retroalimentación continua como parte de la relación gerente-empleado.

Con demasiada frecuencia, la típica revisión anual de desempeño y su proceso no dan como resultado una retroalimentación positiva. En general, en este proceso, los gerentes acumularán puntos de vista y perspectivas hasta el momento de la revisión, descargándolos todos a la vez sobre el empleado, dejándolos aturdidos y confundidos, abrumados y, en algunos casos, irritados.

Si queremos que nuestros empleados crezcan, ¿por qué estamos esperando un año entero para ofrecerles ayuda? La retroalimentación se trata de pedir y recibir consejos e ideas útiles en un viaje continuo hacia objetivos compartidos. Se trata de construir relaciones de confianza y saber que la ayuda está ahí.

Cuando lo hacemos bien, la retroalimentación anima a las personas, las ayuda a comprender sus fortalezas y les muestra los caminos para lograr el siguiente paso en su progresión profesional.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

5 rasgos que señalarán instantáneamente a alguien con malas habilidades de liderazgo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *