Los fanáticos del control rara vez saben que lo son. Creen que están ayudando a la gente con su «crítica constructiva» o asumiendo un proyecto porque «nadie más lo hará bien».

No ven sus comportamientos de control como síntomas de lo que realmente está pasando: su propia ansiedad se ha vuelto loca.

Los pensamientos irracionales abundan en nuestro mundo de alto estrés: Si no consigo este contrato, me despedirán. Si no estoy en casa a las 6:00, soy un padre terrible. Si no obtengo ese aumento, apesto en mi trabajo. Todos estos pensamientos pueden ser ciertos, pero probablemente no.

En lugar de abordar nuestro propio pensamiento irracional y convertirlo en un pensamiento más realista, intentamos controlar la situación, generalmente tratando de controlar a otras personas.

¿Quieres saber si eres un fanático del control? Aquí hay ocho signos para su placer de autodiagnóstico.

  1. Crees que si alguien cambiara una o dos cosas de sí mismo, serías más feliz. Así que trata de «ayudarlos» a cambiar este comportamiento señalándolo, generalmente una y otra vez.
  2. Microgestionas a los demás para que se ajusten a tus (a menudo poco realistas) expectativas. No crees en la imperfección y no crees que nadie más debería hacerlo.
  3. Juzgas el comportamiento de los demás como correcto o incorrecto y retienes la atención de forma pasivo-agresiva hasta que se ajustan a tus expectativas. Sentarse en juicio silencioso es una forma maestra de control.
  4. Ofreces «críticas constructivas» como un intento velado de promover tu propia agenda.
  5. Cambias quién eres o lo que crees para que alguien te acepte. En lugar de simplemente ser tú mismo, intentas engañar a los demás gestionando la impresión que tienen de ti.
  6. Presentas los peores escenarios en un intento de influir en alguien para que se aleje de ciertos comportamientos y los lleve a otros. Esto también se llama alarmismo.
  7. Te cuesta mucho la ambigüedad y estar bien con no saber algo.
  8. Intervienes en nombre de las personas tratando de explicar o descartar sus comportamientos a los demás.

Crees que si puedes cambiar el comportamiento indeseable de otra persona, entonces serás más feliz o más realizado. Haces que alguien más sea responsable de cómo te sientes.

La cosa es que solo eres responsable de ti. El camino hacia mejores relaciones siempre comienza contigo En lugar de intentar controlar a los demás, esfuérzate por convertirte en una mejor versión de ti mismo. Aqui hay algunas ideas:

  • Sé vulnerable con las personas.
  • Nunca comprometas tu autoestima alterando tus creencias fundamentales.
  • Sea realista acerca de sus expectativas de los demás.
  • Deja las tonterías pasivo-agresivas: sé directo.
  • Acepta que una gran parte de la vida está llena de incógnitas.
  • Acepta la confrontación; a veces es lo único que puedes hacer.
  • Asume la responsabilidad de tu propia felicidad.

Si trabaja en su propia mejora en lugar de tratar de controlar a los demás, como resultado obtendrá relaciones más sanas en el trabajo, así como en cualquier otro lugar.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

8 señales de que eres un fanático del control

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