Antes de saltar al escenario o al frente de la sala para realizar una presentación importante, ¿experimenta síntomas físicos o emocionales como náuseas, sudor en las manos, ansiedad o sentimientos de pánico? Puede que no sea tan extremo para ti, pero le sucede a millones de personas en todas partes.

Hace diez años, me registré en la sala de emergencias antes de uno de mis primeros compromisos para hablar pensando que estaba teniendo un ataque al corazón. El electrocardiograma mostró que mi corazón estaba tan fuerte como siempre. ¿Qué ha pasado?

Tuve un ataque de pánico, una repentina y abrumadora oleada de ansiedad y miedo que imita un ataque al corazón. Después de numerosos compromisos para hablar, logré aprender a controlar los sentimientos que comúnmente conducían a la ansiedad al hablar.

Nueve maneras de ayudar a reducir la ansiedad de presentación

¡Algunas personas clasifican el miedo a hablar en público por encima del miedo a la muerte! Es muy real y puede ser debilitante. Incluso el multimillonario Warren Buffett admite que estaba «aterrorizado» de hablar en público al principio de su carrera. Decidió que para alcanzar su máximo potencial, tenía que superar su miedo. Si te enfrentas a un desafío similar, existen varias técnicas para ayudarte a superar tus miedos.

David Greenberg, presidente y director ejecutivo de Simply Speaking y autor del bestseller ¡Simplemente Hablando! La forma sencilla de preparar y realizar presentaciones, es un destacado experto en este tema. Ha estado entrenando y capacitando a líderes de las principales empresas para transformar sus presentaciones desde 1988.

Greenberg ofrece nueve estrategias útiles para eliminar la ansiedad por la presentación o el «habla».

1. Acepta que estar nervioso no es algo malo.

Greenberg dice: «Estar nervioso significa que te preocupas por hacer una buena presentación. Tu nerviosismo produce adrenalina, lo que te ayuda a pensar más rápido, hablar con más fluidez y
y añade el entusiasmo necesario para transmitir tu mensaje.»

2. No intentes ser perfecto.

Greenberg explica que el miedo a hablar en público a menudo proviene del miedo a la imperfección. Él nos insta a «aceptar el hecho de que nadie nunca lo hace perfecto y tú tampoco». En lugar de esforzarse por convertirse en un «súper orador», el simple consejo de Greenberg es ser uno mismo. «Tu audiencia lo apreciará», dice.

3. Conozca su tema.

Uno debe «ganarse el derecho», dice Greenberg, para hablar sobre un tema en particular. «Conviértase en una autoridad en su tema y sepa más que la mayoría o todas las personas de su audiencia. Cuanto más sepa, más confianza tendrá», dice.

4. Involucra a tu audiencia.

La participación del público es clave. Haga preguntas a su audiencia o pídales que participen en una actividad para mantener su atención. Greenberg dice que cambiar su presentación de monólogo a diálogo ayuda a reducir su nerviosismo y atrae a la audiencia.

5. Respira.

Respirar desde los músculos del estómago, no desde el pecho, calma el sistema nervioso. Esto es lo que debe hacer: respire profundamente antes e incluso durante su presentación. «Al inhalar», dice Greenberg, «dígase a sí mismo ‘Yo soy’, y al exhalar, diga ‘relajado'».

6. Visualiza tu éxito.

Cierra los ojos e imagínate dando tu charla con confianza y
entusiasmo. ¿Cómo es la habitación? ¿Cómo es la gente? Cómo
¿Mira? «Imagina tu presentación exitosa en detalle y permite que tu mente te ayude a convertir tu
imagen en una realidad», dice Greenberg.

7. Practica en voz alta.

La mejor manera de reducir su ansiedad es ensayar hasta que se sienta cómodo, aconseja Greenberg. «Practicar solo es importante», dice, «pero te insto a que también practiques frente a un amigo, colega o entrenador que te dará una retroalimentación honesta y constructiva».

8. Evite la cafeína y el alcohol.

Las bebidas con cafeína pueden aumentar su ritmo cardíaco, ponerlo nervioso y hacer que le tiemblen las manos, lo que le da a la audiencia la impresión de que está nervioso. Y, no hace falta decirlo, beber alcohol para hacer frente a sus miedos aumentará sus posibilidades de olvidar cosas y arrastrar las palabras.

9. Haz contacto visual.

Greenberg sugiere llegar temprano cuando la sala está llena de sillas vacías y practicar «pretendiendo que estás mirando a los ojos de las personas». Cuando comience su charla, elija algunas caras amigables en diferentes áreas de la sala. Greenberg dice: «La audiencia no solo lo apreciará, sino que también verá que están interesados ​​en su mensaje. Agregue una sonrisa y seguramente verá algo a cambio».

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

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