Se supone que la honestidad es uno de los componentes clave de la integridad (ya sabes, hacer lo correcto cuando nadie está mirando, eso es tan fundamental para construir las relaciones que ayudan a que tu negocio prospere). Sin embargo, según Bella DePaulo, Ph.D., psicóloga de la Universidad de Virginia, mentir equivale a cepillarse los dientes. La mayoría de las personas mienten a otra persona al menos una o dos veces al día, y durante una semana, mienten al 30 por ciento de las personas con las que interactúan. Y como con cualquier mal hábito, si vas a evitar que la gente te mienta, tienes que entender qué es lo que motiva ese comportamiento.

La función detrás de la mentira

El médico y autor Alex Lickerman afirma que, en general, la mentira cumple una función protectora. Sin embargo, lo que nos esforzamos por proteger a través de mentiras puede variar considerablemente. Mentimos para protegernos, como cuando no queremos sentir vergüenza o experimentar algún tipo de abuso. Lo hacemos para proteger intereses materiales y no materiales, como el dinero o la atención. Tratamos de proteger nuestra imagen, cubriendo los defectos por los que pensamos que los demás pensarán menos de nosotros. A veces no queremos perder recursos, incluida nuestra energía. Y, por último, mentimos para brindar esas mismas protecciones a las personas que nos importan.

Pero va un poco más profundo que eso. ¿Qué buscamos realmente, por ejemplo, en un intento por llamar la atención? ¿Por qué da tanto miedo que los demás tengan una opinión más baja de nosotros? ¿Qué nos aporta toda esa protección?

En última instancia, cuando una persona te miente, se está aferrando a algo extremadamente básico: la supervivencia. Temen que, si no mienten, corren el riesgo de ser rechazados y aislados, por no tener lo suficiente. Aunque saben que existe el riesgo de consecuencias si se enteran, porque con frecuencia no sufren las consecuencias cuando mienten, ven mentir como una forma relativamente segura de evitar que esos miedos profundos se hagan realidad. Todo esto es importante porque, si considera que la persona que le está mintiendo es vengativa en lugar de insegura, es probable que pierda la oportunidad de responder con compasión y no sepa cómo lograr que detenga su comportamiento deshonesto para siempre. .

Detectando mentirosos

Entendiendo lo anterior, parte de la razón por la que las mentiras nos llegan es porque en realidad somos bastante malos para detectarlas. Un metanálisis de unos 253 estudios de personas que distinguen entre la verdad y la mentira encontró que las personas son precisas apenas más de la mitad (53 por ciento) de las veces. Nos rebelamos cuando atrapamos a alguien en una mentira porque su comportamiento pone en duda cuán precisos hemos sido en el pasado, haciéndonos sentir tontos e incompetentes. Pero si sabe a qué debe prestar atención, es menos probable que lo engañen. Los ex oficiales de la CIA Philip Houston, Michael Floyd y Susan Carnicero identifican lo siguiente como indicios de deshonestidad:

  • Pausa conductual o retraso cuando se esperaría una respuesta inmediata
  • Desconexión verbal/no verbal (p. ej., asentir mientras se dice no en una respuesta narrativa)
  • Ocultar la boca o los ojos (literalmente, protegerse de la reacción que podría surgir de la mentira, encubrir la falsedad)
  • Aclararse la garganta antes de la respuesta
  • Actividad mano a cara (el sistema nervioso autónomo trata de abordar el pico de ansiedad de la mentira, drenando la sangre de la cara, las orejas y las extremidades y produciendo sensaciones de frío o picazón)
  • Comportamientos de acicalamiento o limpieza (p. ej., enderezar una corbata o una falda, cambiar repentinamente el papeleo en el escritorio; estas distracciones pueden aliviar la ansiedad de mentir)

Así que has encontrado a un mentiroso… ¿ahora qué haces?

Una vez que esté seguro de que alguien ha sido tacaño con la verdad, tiene cuatro opciones principales para manejarlo, como lo describe el psicólogo, experto en inteligencia emocional y autor Dr. Travis Bradberry:

1) No hacer nada (a veces, las desventajas de llamar a la persona superan las ventajas).

2) Desviar con humor (reconoce la mentira pero le da al mentiroso la oportunidad de admitir la deshonestidad sin temor a tomar represalias).

3) Hazte el tonto (hacer muchas preguntas para obtener detalles puede obligar al mentiroso a admitir la deshonestidad sin que lo llames).

4) Señale la mentira (es mejor hacerlo en privado con franqueza).

Dentro de estas opciones, dado el propósito de autoprotección de mentir, aproveche las oportunidades para tranquilizar y alentar de manera que llegue a la raíz del comportamiento. La empatía va un largo camino. Por ejemplo, si sabe que alguien no tiene dinero en efectivo pero miente y dice que no hay problema para cubrir su cuenta en el almuerzo, puede decir algo como: «Dios, se lo agradezco, pero no, no puedo contribuir a un billetera vacía cuando recuerdo lo que se rompió me siento como yo mismo!» Cuanto más pueda convencer a un mentiroso de que las amenazas que percibe consciente o inconscientemente no son un problema, más probablemente se relajará, confiará en usted y dejará atrás sus caminos de dos caras.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

¿Cansado de que la gente te mienta? He aquí por qué lo están haciendo (y cómo detenerlos)

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