Hay una fuerte conexión entre la forma en que piensas y la forma en que te sientes. Y va en ambos sentidos. La forma en que piensas afecta tu estado emocional y tu estado emocional afecta la forma en que piensas.

Cuando te sientes triste, por ejemplo, miras el mundo a través de una lente sombría. Es más probable que te detengas en lo negativo, participes en una dura autocrítica y predigas que las cosas terminarán mal.

Por otro lado, tus pensamientos también influyen en cómo te sientes. Cuando comience a pensar en algo sombrío, como alguien a quien extraña o esa persona que lo trató mal, comenzará a sentirse triste.

Cuanto más piensas en cosas tristes, peor te sientes. Y a medida que su estado de ánimo se desploma, es más probable que piense en cosas tristes. Es un ciclo que puede ser difícil de romper.

Tienes que ser proactivo para cambiar el canal en tu cerebro para no quedarte atrapado en un lugar oscuro.

1. Diferenciar entre rumiar y resolver problemas.

Sentirse deprimido o pensar en cosas desagradables no siempre es malo. A veces, es parte del proceso de curación. Y a veces, puedes convertir esos pensamientos y sentimientos en algo más productivo.

Pero es importante diferenciar entre rumiar y resolver problemas.

Si está atrasado en sus facturas, pensar en cómo ponerse al día puede ser útil. Pero imaginarse sin hogar o pensar en lo injusto que es que se atrasó no es productivo.

Así que pregúntese, «¿Estoy rumiando o resolviendo problemas?»

Si estás pensando en el problema, estás reflexionando. Si está buscando soluciones activamente, está resolviendo problemas.

La resolución de problemas puede ayudarlo a avanzar. Pero rumiar te detendrá. Si estás rumiando, necesitas cambiar el canal.

2. Cambia el canal en tu cerebro.

Decirse a sí mismo, «No pienses en eso», probablemente no sea efectivo. Su cerebro volverá a esos pensamientos desagradables en unos dos segundos.

Tienes que ser proactivo para cambiar el canal en tu cerebro (algo así como cambiarías el canal en tu televisor).

La mejor manera de hacerlo es involucrarse en una actividad que lo distraiga. Encuentre algo que requiera mucha energía mental durante al menos unos minutos.

Aquí hay algunos ejemplos de cómo podrías cambiar el canal en tu cerebro:

  • Llama a un amigo y habla de un tema completamente diferente
  • Ponte a prueba para reorganizar tu biblioteca en 10 minutos
  • Siéntate y planifica tus próximas vacaciones
  • Dedique unos minutos a despejar el desorden en una habitación en particular
  • Pon música y baila
  • Haga ejercicio vigoroso (un paseo lento le dará más tiempo para pensar, pero un entrenamiento rápido requiere concentración)
  • Participar en un pasatiempo

La clave es encontrar algo que funcione para ti. Es posible que deba experimentar con algunas estrategias diferentes hasta que encuentre la actividad que mejor lo ayude a cambiar el canal en su cerebro.

3. Busque ayuda cuando sea necesario.

Ciertos problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad, aumentan las posibilidades de que pienses en cosas desagradables. Lo contrario también es cierto: pensar en cosas desagradables aumenta las posibilidades de desarrollar un problema de salud mental.

Si tiene dificultades para quitarse de la cabeza las imágenes perturbadoras, o si siempre piensa en lo negativo, busque ayuda profesional. Hablar con un terapeuta podría ayudarlo a pensar y sentir de manera diferente.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

Cómo dejar de pensar en algo que te molesta

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