La autoconciencia es una clave crucial para la felicidad y el éxito. Sin autoconciencia, nos movemos a través de relaciones y experiencias desconectados, sin darnos cuenta de cómo nos reciben y perciben los demás, e incapaces de asumir la responsabilidad total de nuestros resultados.

La sabiduría convencional nos llevaría a creer que los líderes con la mayor experiencia y la mayor antigüedad tendrían los niveles más altos de autoconciencia. Sorprendentemente, lo contrario es cierto.

A medida que los líderes ascienden en la organización, la autoconciencia y la inteligencia emocional disminuyen. Travis Bradberry, autor de Inteligencia Emocional 2.0, informó que «los puntajes de EQ suben con los títulos desde la parte inferior de la escala corporativa hacia la gerencia media. Los gerentes medios se destacan con los puntajes de EQ más altos en el lugar de trabajo porque las empresas tienden a promover a las personas en estos puestos que son sensatos y buenos con la gente».

Sin embargo, para posiciones más allá de la gerencia intermedia, los resultados son bastante diferentes. «Para los títulos de director y superiores, los puntajes descienden más rápido que un snowboarder en un diamante negro. Los directores ejecutivos, en promedio, tienen los puntajes de EQ más bajos en el lugar de trabajo», compartió.

¿Qué lleva a este declive?

Los puntos ciegos pueden ser el talón de Aquiles del liderazgo. Las debilidades son aspectos que podemos fortalecer intencionalmente con la práctica, el tiempo o el deseo. Los puntos ciegos, sin embargo, son rasgos o aspectos personales que ni siquiera conocemos y que pueden limitar la forma en que actuamos, reaccionamos, nos comportamos o creemos y, por lo tanto, limitan nuestra eficacia.

Los 10 mejores

Una extensa investigación apunta a docenas de puntos ciegos de liderazgo. Sin embargo, hay 10 puntos ciegos centrales que se presentan con mayor frecuencia. Estos son:

  1. Ir solo (tener miedo de pedir ayuda)

  2. Ser insensible a tu comportamiento con los demás (no ser consciente de cómo te presentas)

  3. Tener una actitud de «lo sé» (valorar tener la razón por encima de todo lo demás)

  4. Evitar las conversaciones difíciles (evitación de conflictos)

  5. Culpar a otros o a las circunstancias (jugar a la víctima, negarse a asumir la responsabilidad)

  6. Tratar los compromisos de manera informal (sin respetar el tiempo, la energía o los recursos de la otra persona)

  7. Conspirar contra otros (impulsado por una agenda personal)

  8. Retención del compromiso emocional (chantaje emocional)

  9. No tomar una posición (falta de compromiso con una posición)

  10. Tolerar «suficientemente bueno» (estándares bajos para el desempeño)

Además de los puntos ciegos personales, también surgen puntos ciegos en equipos, organizaciones y en la conciencia/comprensión del mercado.

Curando tus puntos ciegos

Siga estos pasos para obtener claridad sobre sus puntos ciegos, lo que abrirá la puerta para el crecimiento, el aprendizaje y la mejora del rendimiento.

  1. Solicite retroalimentación de la manera correcta.
    Pida 1 pieza de retroalimentación a la vez. La experta en comunicaciones Carole Stizza sugiere estas 2 opciones:
    «¿Cuál es el único punto ciego que crees que tengo del que debería ser más consciente?» O
    «Una evaluación identificó algunos puntos ciegos únicos. ¿Cree que hay una área este punto ciego particular de _______ aparece en la forma en que abordo las cosas?»
  2. Rodéate de pensadores diversos con la intención de aprender de ellos.
    Sus comunidades de aprendizaje deben reflejar una variedad de perspectivas, experiencias y enfoques para la resolución de problemas que pueda adaptar.
  3. Examina tu pasado para identificar patrones.
    ¿Cómo has tenido éxito como líder? ¿Cómo has luchado? ¿Qué situaciones han llevado a resultados deseables e indeseables? ¿Qué comentarios ha recibido de mentores, entrenadores o asesores con respecto a las decisiones que ha tomado que indican un patrón de elecciones cuestionables?
  4. Identificar desencadenantes.
    Todos tenemos factores desencadenantes: situaciones que nos hacen reaccionar impulsiva o instintivamente sin pensar. En su libro más vendido, «Desencadenantes», el experto en liderazgo Marshall Goldsmith explica que cada momento de vigilia está lleno de personas, eventos o circunstancias que tienen el poder de dar forma a cómo actuamos o reaccionamos. Cuando dominamos nuestros factores desencadenantes, dominamos nuestras respuestas y hacemos que funcionen para nosotros, en lugar de contra nosotros.
  5. Busque un compañero de punto ciego.
    Una vez que haya recibido comentarios sobre su punto ciego, reclute a alguien en quien confíe para que lo haga responsable del cambio de comportamiento.

La otra cara de cada punto ciego es una fortaleza y siempre presenta una oportunidad de crecimiento.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

Los 10 principales puntos ciegos del liderazgo y 5 formas de convertirlos en fortalezas

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