Este Halloween me disfrazé de mi superhéroe favorito, Ted Lasso. Cambiando la capa tradicional por un bigote castaño, mi elección de vestuario es obvia. Y no solo porque ya tenga bigote, sino porque, en mi opinión, Lasso es el héroe que necesitamos.

Hace un año, Apple TV+ lanzó ted lasso, un programa sobre un entrenador de fútbol americano de poca monta que acepta un trabajo en el Reino Unido como entrenador del equipo de fútbol AFC Richmond. Este espectáculo se convirtió en un gran éxito entre los fanáticos y la crítica, ganando numerosos premios Emmy y la admiración de millones. Incluso William Shatner es un «Ted Head».

El éxito de este espectáculo puede parecer sorprendente. Desde una perspectiva externa, no hay nada extraordinario en Ted Lasso. Es un tipo regular, si no un poco tonto, que entrena fútbol en Inglaterra. ¿Así que lo que?

Si bien puede ser difícil precisar exactamente por qué tantas personas se sienten atraídas por este programa, una cosa es segura: Ted Lasso representa el tipo de líder que nos inspira.

Exuda su estilo de liderazgo de la manera más desprevenida. Su carisma pasa desapercibido, enmascarado por una ingenuidad encantadora, aunque infantil. Aún así, una cosa está clara: los lugares de trabajo necesitan más líderes como Ted Lasso.

Los grandes líderes están dispuestos a ser vulnerables

Regla No. 1: Nunca dejes que te vean sudar. Si esto es algo que te dices a ti mismo, no estás solo. La creencia de que la vulnerabilidad es igual a la debilidad es generalizada y nos impide a muchos de nosotros ser nuestros verdaderos y auténticos yoes en el trabajo. Esto es a pesar del fuerte vínculo entre la vulnerabilidad y el coraje.

Al igual que el resto de nosotros, Ted también lucha contra las inseguridades. Cuando sufre un ataque de pánico durante uno de los partidos de su equipo, se siente avergonzado, por lo que miente al respecto. Sin embargo, cuando la verdad se revela más tarde al público, no se pone a la defensiva ni lucha por controlar la narrativa. Se sincera con el equipo sobre sus problemas de salud mental y se disculpa por no ser más directo con ellos.

En este caso, lo que distingue a Ted no es su falta de miedo, sino su disposición a destacar sus luchas personales para ser transparente con su equipo.

Los grandes líderes están de acuerdo con ser «el chico malo»

La mayoría de los líderes quieren gustar a sus equipos, es la naturaleza humana. No hay nada intrínsecamente malo en luchar por la simpatía. El problema surge cuando los líderes necesitan agradar. Si usted es uno de esos líderes, probablemente pueda recordar numerosas ocasiones en las que evitó tomar una decisión importante debido a cómo pensó que sería recibida. Si bien esto puede permitirle sentirse más aceptado por su equipo, a la larga, puede terminar arruinando su negocio.

Este es otro ejemplo en el que Ted se destaca. Está dispuesto a tomar las decisiones que cree que son las mejores para el equipo, incluso si eso frustra a todos los demás. Cuando Jamie, su jugador estrella, se niega a pasar el balón, Ted lo envía a la banca. Esta decisión enoja a todo un estadio de fanáticos, pero Ted sabía que era lo correcto por el bien del club.

Los grandes líderes ven el valor del autocuidado

Cuando los líderes se enfocan directamente en apoyar y guiar a su equipo, tienden a descuidar su propio bienestar. Aquí es donde el autocuidado puede ayudar. Contrariamente a la creencia popular, el cuidado personal no significa entregarse a todos los caprichos que te hacen feliz. Se trata de hacer cosas que mejoren su salud física y mental y que, en última instancia, lo protejan del agotamiento.

Cuando se contrata a la Dra. Sharon, una psicóloga deportiva, para ayudar al equipo, Ted se niega inflexiblemente a participar en una sesión con ella. Sin embargo, a medida que su ansiedad empeora, finalmente recurre a ella en busca de apoyo. Al apoyarse en la terapia, Ted aprende a cuidarse a sí mismo y a sobrellevar sus ataques de pánico, de modo que pueda estar allí para su equipo cuando lo necesiten.

Los grandes líderes se enfocan en las intenciones de los demás, no solo en sus acciones

Como líder, cuando su equipo dice o hace algo que lo frustra u ofende, puede ser tentador tomarlo como algo personal. A su vez, su reacción puede desencadenar una respuesta emocional en el cerebro conocida como «secuestro de la amígdala». Cuando esto sucede, su cuerpo entra en modo de lucha o huida, lo que dificulta enormemente la toma de decisiones racionales.

A lo largo del programa, hay numerosos casos en los que Ted podría haberse ofendido, pero no lo hizo. Eso es porque uno de sus puntos fuertes es su capacidad para centrarse en por qué la gente hace lo que hace. Cuando Rebecca confiesa haber saboteado cada uno de sus movimientos, Ted no arremete ni se marcha furioso. Él la perdona instantáneamente porque sabe que, si bien su vida se vio afectada por sus acciones, su intención no era lastimarlo. Del mismo modo, Ted no se ofende por la mala actitud de Jamie porque entiende por qué Jamie se comporta de esa manera.

La capacidad de Ted para centrarse en las intenciones le permite a su equipo saber que los ve por lo que son y está comprometido a invertir en su desarrollo profesional y personal, incluso cuando cometen errores.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son propias, no de Inc.com.

Ted Lasso está reinventando el liderazgo y demostrando que los buenos líderes pueden (y deben) terminar primero

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